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Ámbar Cuidados

Familias a distancia

Cuidado a distancia: el hijo o la hija que vive en otra ciudad

A distancia se puede mucho, si se terceriza bien.

Es muy común en Argentina: la persona mayor en un lugar del país y los hijos en otra provincia o en el exterior. A distancia se puede hacer mucho —si se terceriza bien— y hay cosas que el teléfono nunca va a mostrar solo.

Ivana García Médica gerontóloga · Directora de Ámbar

3 min de lectura
Una mujer mayor sonríe sentada a la mesa de su casa.
Muchas veces los padres fingen que está todo bien para no preocupar.

Qué podés hacer bien lejos

Qué podés hacer bien a distancia

  • Tercerizar el cuidado en un equipo a domicilio
  • Evitar que todo dependa de traslados y “parches”
  • Pedir un abordaje integral (no solo apagar incendios)
  • Recibir informes por teléfono, video o la red que usen
  • Aportar desde lo económico si no podés poner presencia

Qué no alcanza con una llamada

  • Creer que “si me dice que está bien, está bien”
  • Coordinar cuidadores sin un plan profesional
  • Ver riesgos de la casa o del día a día a ojo
  • Sostener el rol de cuidador único por WhatsApp

Lo que el teléfono no muestra

Muchas veces los padres fingen que todo está bien para no preocupar al hijo que está lejos. Cuando hay un problema de salud, esa negación posterga la ayuda hasta que el problema estalla y es más difícil de resolver.

Hermanos repartidos en distintas ciudades

Se busca que uno —el más cerca, el con más herramientas o el que quiere hacerse cargo— coordine. El resto se informa cuando hace falta. Ofrecemos reuniones virtuales con todos.

Para entender el caso a distancia pedimos resumen de historia clínica, epicrisis si hubo internación, últimos estudios, y todo lo que la familia puede contar con honestidad.

El rol de lo virtual

Comunicación con hijos, coordinación y capacitación de cuidadores, primer asesoramiento familiar: en estos casos lo virtual no es un “plan B”, es la forma que hace viable el trabajo cuando hay distancias y horarios cruzados.

Reunión familiar por videollamada entre el equipo de Ámbar y los hijos que viven lejos.
Lo virtual no es plan B: es lo que hace viable el trabajo.

Conflictos típicos entre hermanos

  • Uno carga la mochila

    Un hermano se ocupa de todo; el resto descansa en esa persona. Hasta que se cansa, se embaraza, enferma un hijo o el trabajo no da más. Ahí ayudamos a reordenar.

  • Presencia vs. dinero

    Quienes pueden poner presencia, ponen presencia. Quienes pueden aportar dinero, aportan dinero. Equiparamos para que quien pone horas no ponga también todo el costo económico.

  • Vínculos rotos

    Hermanos que no se hablan o que no hablan con los padres. Es delicado: respetamos la historia sin juzgar, acompañamos a quienes están en vínculo y, si se puede, ofrecemos conversar con los otros. No siempre se restituye; siempre se intenta con cuidado.

Checklist: 48 horas en el pueblo de tus padres

  1. Antes de viajar

    Coordiná la evaluación gerontológica integral para el primer día (idealmente la tarde, después de unas horas de haber llegado).

  2. Día 1 — mañana

    Llegá, reencontrate, mirá la situación con tus ojos. Escuchá y observá sin apurar el plan.

  3. Día 1 — tarde

    Evaluación gerontológica en domicilio con el equipo. Datos reales, no solo el relato telefónico.

  4. Día 2

    Reunión familiar: el plan lo propone el equipo y se consensúa con la familia y con la persona mayor si puede decidir. Si te vas, el resto sigue virtual.

Siguiente paso

¿Te resonó algo de esto?

Si vivís lejos y sentís que solo apagás incendios por teléfono, podemos ser ojos y equipo en el Alto Valle —y mantenerte al tanto.

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