Saltar al contenido
Ámbar Cuidados

Vida y prevención

La vejez como tiempo de disfrute

Si está vivo, puede soñar.

El objetivo de Ámbar no es solo “que no se caiga” o “que no se enferme”. Es que la vejez se disfrute: quienes la viven y quienes acompañan. Si uno llegó a viejo es porque está vivo —y la vida, con sus achaques, sigue pidiendo sentido.

Ivana García Médica gerontóloga · Directora de Ámbar

3 min de lectura
Tres mujeres mayores conversan y se ríen alrededor de una mesa de café.
Las redes sociales no son opcionales: son lo que más distingue una vejez con calidad.

Por qué Ámbar

Ivana llegó a la gerontología por varios caminos a la vez: la necesidad de formar cuidadores siendo directora de salud en Centenario; atender personas mayores como médica de familia; y, en lo íntimo, su abuela Adelita —cuidados que había, pero no del todo lo que hubiera querido para ella.

Después: voluntariado de personas mayores, el programa Experiencias Cuenta, PAMI como médica de cabecera, el club de día Nuevos Amigos de Centenario (2014), geriátricos, internación domiciliaria. En todas esas instituciones veía soluciones… pero no un abordaje integral con equipo realmente coordinado, familia incluida, y una mirada preventiva y positiva de la vejez.

En 2020 nació Ámbar con otro objetivo: no solo atajar penales (que no se caiga, no se infecte, no se escare), sino encontrar la vida en la vejez.

Qué se mueve cuando hay acompañamiento

  • Actividades

    Sumarse a un coro, pintar, empezar gimnasia. Microapuestas que devuelven ritmo al día.

  • Vínculos

    Los hijos empiezan a visitar más —y con más ganas— porque los padres dejaron de quejarse: están escuchados, con necesidades cubiertas y más motivados. El encuentro vuelve a ser encuentro, no solo gestión de quejas.

  • Propósito

    La depresión es un común denominador al inicio de muchos acompañamientos. Cuando se corre, aparecen paraqués sencillos pero reales: verdaderos ikigai de todos los días.

“Ya está grande para…”

Si está vivo, puede soñar. Y ese sueño —con los cuidados que haga falta— hay que buscar la manera de hacerlo realidad.
Ante el “ya está grande para…”

Siempre se miran los riesgos. Pero en general, incluso lo que tiene algo de riesgo se puede acompañar de forma cuidada desde la gerontología. Si la condición no permite hacerlo “igual que antes”, se adapta el dispositivo. La frase “ya está grande para…” es la que más convendría borrar.

Participantes del Tour Pura Vida de Ámbar en un puente colgante en la selva de Costa Rica.
Zonas Azules: la vejez también se planifica hacia adelante.

Qué nos gustaría que las familias dejen de creer

  • Que la vejez es una etapa pasiva donde “ya no hay nada para hacer”
  • Que no se puede seguir aprendiendo (como en la infancia, la juventud o la adultez)
  • Que no hay sexualidad, enamoramiento ni proyectos nuevos si la persona lo desea
  • Que no se pueden cumplir sueños largamente postergados
  • Que las redes sociales (vínculos reales) son opcionales: son lo que más distingue una vejez con calidad de una con poca calidad de vida

El espíritu de Ámbar

La vejez también tiene condicionantes positivos: menos obligaciones, más holgura de horarios. El espíritu de Ámbar se ve en los cuentos del libro La vejez también es esto: humanismo en cada historia, no solo protocolo.

Una pareja mayor se ríe en la cocina de su casa mientras comparte un vaso de jugo verde.
Menos obligaciones, más holgura de horarios: la vejez también tiene condicionantes positivos.

Siguiente paso

¿Te resonó algo de esto?

Si querés que el cuidado de tu familiar sea más que “que no pase nada malo”, hablemos de un plan que también cuide el disfrute.

Escribinos por WhatsApp